Cuando pensamos en cómo queremos que sea la ceremonia de nuestra boda, o la bienvenida de nuestro pequeño, o cualquier otra ceremonia, siempre imaginamos su contenido, su música, las personas que pueden participar, su guión… Pocas veces nos acordamos de los momentos previos a que se inicie el evento, y sin embargo estos momentos son vitales para el buen desarrollo del mismo. De nada servirá preparar una ceremonia preciosa si luego no la podemos oír bien. De poco servirá elegir la música más adecuada si suena en los momentos inadecuados, o lo que es peor si no llega a sonar. La colocación y atención a los invitados, la orientación de los participantes, la ayuda a los proveedores subcontratados, el contacto con los protagonistas, y un largo etc. La naturalidad se consigue con una perfecta organización, lo contrario no es naturalidad sino improvisación.
Publicado el Viernes 22 d Abril d 2011
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